Surrealismo
Realismo
Blackwork
Ornamental

Entré al mundo del tatuaje en uno de los momentos más bajos de mi vida. Abandoné todo: trabajo, estabilidad, opiniones ajenas. No ha sido fácil, aún cuesta, pero el camino recorrido ha valido cada esfuerzo y lo que he construido hoy significa mucho para mí.

Me especializo en surrealismo, realismo, blackwork y ornamental. Mis ideas nacen de películas, criaturas terroríficas, leyendas y libros; todo lo que despierta sensaciones fuertes y un mundo más oscuro.

Lo que más disfruto al tatuar es la conversación real con mis clientes: hablar de temas que pocos se atreven a tocar, crear un espacio donde puedan expresarse sin miedo a la crítica o la vergüenza. Cuando alguien te confía su imagen y parte de su evolución personal, esa experiencia narrativa es algo que valoro profundamente.

Describiría mi estilo en tres palabras: miedo, terror e impacto visual.

Mi proyecto favorito ha sido una pieza completa en la pierna, desde glúteo a tobillo. Más allá del trabajo, lo especial fue la conexión: risas, bromas y una conversación profunda sobre la infancia de mi cliente.

Para mí, el tatuaje es una expresión directa del artista. En mi caso, representa mis sentimientos más guardados: el odio, el miedo y cómo podemos aprender a controlarlos en lugar de dejarnos dominar por ellos.

Me emocionan especialmente las piezas monstruosas, donde puedo explorar mundos retorcidos y darles vida en la piel.

Fuera del tatuaje, disfruto cocinar, dibujar, pintar y diseñar.

Quiero que la gente sienta duda e impacto visual cuando vean o lleven un tatuaje mío: algo que los haga detenerse, mirar dos veces y sentir que hay una historia detrás.